Juego online y apuestas: cuando el problema no es solo perder dinero

Las apuestas online, al igual que los juegos de azar, pueden empezar como un modo de entretenimiento, como una forma de añadir emoción a un partido o como un reto para quienes creen tener una estrategia ganadora. Pero, lamentablemente, es habitual que se convierta en una fuente de sufrimiento personal, familiar, económico y legal.
La mitad de la población mundial adulta ha participado en algún juego de apuestas en el último año. En España, el juego online tiene una presencia cada vez mayor: en 2024 hubo cerca de dos millones de jugadores activos. Además, los operadores destinaron más de 526 millones de euros a marketing, promociones, publicidad, afiliación y patrocinios.
Detrás de estos datos hay realidades muy diferentes. Para los jugadores ocasionales puede considerarse una actividad recreativa o un plan de ocio con amigos. En cambio, otras personas pueden llegar a perder grandes cantidades de dinero y a sentir que pierden el control sobre el dinero gastado.
La primera apuesta parece inofensiva: una apuesta durante un partido, una ruleta online, aprovechar una promoción de bienvenida, una cuota aparentemente interesante o una pequeña cantidad “para probar”.
Los especialistas en salud mental consideramos que la conducta de juego puede empezar a ser un problema o considerarse adictiva cuando en un jugador aparecen:
• Pérdida gradual del control sobre el juego.
• Incrementa la prioridad que se concede al juego, interfiriendo en la vida personal, familiar o laboral.
• Continúa jugando o apostando a pesar de las consecuencias negativas (apostar más de lo previsto, contraer deudas, ocultar la situación a familiares).
El problema no suele aparecer de golpe. A menudo empieza con pequeñas pérdidas, después con la idea de “recuperar”, luego con nuevas pérdidas, después con préstamos, ocultaciones, discusiones familiares o la aparición de un intenso sentimiento de culpa.
Un 2 % de la población mundial presenta dificultades para controlar su conducta de juego. Las principales características de estas personas son:
· Arriesgan más dinero del que pueden.
· Subestiman los riesgos de perder.
· Depositan ilusión desproporcionada en ganar.
Son muchas las personas que pueden estar en riesgo de desarrollar una ludopatía. Existe un componente genético conocido, por lo que tienen más riesgo las personas con familiares cercanos con una adicción o problemas con el juego.
Biológicamente, los adolescentes, aunque tienen prohibido el acceso al juego, son posiblemente la franja de edad más vulnerable a desarrollar una adicción al juego.
Además de la vulnerabilidad biológica, existe una vulnerabilidad psicosocial. Por ejemplo, las personas que se han separado, jubilado o enviudado recientemente tienen más riesgo, al igual que las personas que están de baja médica. Situaciones como pobreza, discriminación y aislamiento social son también factores de riesgo.
Por último y no menos importante, las personas con un trastorno mental tienen mucho más riesgo de desarrollar una adicción. Se estima que el 70-90% de las personas con juego patológico tienen una comorbilidad psiquiátrica y el 50% tienen otra adicción (tabaco, alcohol o drogas ilegales. Las comorbilidades psiquiátricas más frecuentes son trastornos de personalidad, depresión mayor, ansiedad, TDAH y trastorno bipolar.
Los profesionales de la salud mental nos guiamos por unos criterios diagnósticos para establecer el diagnostico de Juego patológico o ludopatía. El diagnóstico de ludopatía no se puede hacer por una racha deapuestas, sino que debe haber un patrón persistente y recurrente de comportamiento adictivo durante un periodo mínimo de 12 meses.
Una persona con ludopatía debe cumplir al menos cuatro delos siguientes nueve síntomas:
Cuando una persona pierde dinero jugando, el impacto no se limita al saldo de su cuenta bancaria. Puede afectar a casi todas las áreas dela vida.
En el plano personal, pueden aparecer culpa, vergüenza, irritabilidad, ansiedad, insomnio, tristeza o sensación de fracaso.
En el plano familiar, es frecuente que surjan mentiras, ocultación de gastos, pérdida de confianza, discusiones de pareja o conflictos con padres, hijos y hermanos.
En el plano social, muchas personas se aíslan, dejan de quedar con amigos o reducen sus actividades habituales para dedicar más tiempo al juego.
En el trabajo también puede haber consecuencias: falta de concentración, bajo rendimiento, ausencias, pérdida de oportunidades o incluso pérdida del empleo.
Y, en el plano económico, el juego puede generar deudas, uso de tarjetas de crédito, préstamos rápidos, venta de bienes, impagos o dependencia económica de la familia.
Si has perdido dinero jugando y sientes que no has podido parar, es muy duro afrontar la situación uno solo. La ayuda profesional permite valorar si hay una conducta de juego problemática.
Un especialista en salud mental puede ayudarte a recuperar el control sobre tu vida, ayudándote a entender lo que te está pasando y ofreciéndote recursos y estrategias para manejar los impulsos, prevenir recaídas, afrontar la culpa y ayudarte a reconstruir la confianza con tu familia.
En estos casos, recomendamos acudir a un equipo especializado en salud mental como menteAmente, donde trabajan psicólogos y psiquiatras con experiencia en adicciones y problemas de salud mental.
Puedes contactar con menteAmente:
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